Poco a poco se borran tus huellas
de mis ojos,
ahora ya ni te veo,
cuando lo hago es solamente
al apagar la luz en las madrugadas,
recuerdo un taxi bicolor
alejándose sin escalas,
el chofer cambiando el letrero
de “libre” a “ocupado
y tu silueta en el asiento de atrás
inunda mi mente.
Qué ganas de correr
decirte cuanto lamentaba tu partida,
tantas ganas de que retrocedieras
y tragaras el orgullo.
Cuando te recuerdo
sólo veo bares, bares, bares,
y
comprando un poco de compañía
alentando tu partida,
celando hasta las más
absurdas de las tonterías,
el viacrucis de caminar solo
por la ciudad,
una ciudad que jamás nos volverá a ver juntos,
mientras los ácaros de mi almohada consumen
mi sueño
y las elocuencias inundan
mi mente
imagino tu silueta,
tus encantos entre mis dedos,
esos dedos
a los cuales a veces
suelo engañar con otro cuerpo,
otros olores.
Ahora que te recuerdo
sólo puedo recordar
ese instante en el que decidiste
sólo por esta eternidad
ya no caminar más de mi mano…
-OM-
23.11.12
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